Desde el inicio de nuestros días como “seres humanos”, nos hemos encargado (y francamente, muy bien) de complicarnos la existencia y nuestra vida en general.
Un mal hábito que hemos adoptado es que parece que vivamos en una sociedad (o si más no, nos encontramos en medio de esa época que parece no extinguirse nunca) en la que si no provienes de una familia completamente reglada (madre, padre y hermano/a) ya no puedes tener acceso a una vida estable económica y emocionalmente hablando.
Si no tienes hermanos, ya dan por entendido que no sabes compartir o trabajar en equipo y que, seguramente, habrás sido un hijo/a mal criado.
Una familia sin padre o madre ya no es familia porqué ya no tiene núcleo familiar, y claro, esto en teoría, crea inestabilidad emocional al hijo…
Esto es algo que hoy en día se lleva mucho en los departamentos de recursos humanos. A veces parece que disfruten con las preguntas: < ¿tienes hermanos?>,
En mi última entrevista de trabajo se produjo tal tensión en el aire que se podría haber pasado una daga y despedazar cachito a cachito el arrogante despacho en el que me encontraba- bajo presión – sometida a una entrevista por el mismo director regional de mi empresa el cual cobra ni más ni menos que un 85% anual más que yo (contando que soy de las mil –y poco más– euristas x 12 pagas… ¡hagan sus cuentas!). La entrevista estaba siendo contestada por mi con más monosílabos que frases enteras, pues algo en mis adentros me prevenía de no contar más de lo necesario, cosa que no me sirvió de nada porqué por lo visto, dicho director (actual jefe mío) sí estaba interesado en saber de mi hasta llegar a tales preguntas como de qué trabajaba mi madre, en qué empresa trabajaba mi madre, dónde trabajaba mi madre, y cuando hubiera acabado con ella, seguiríamos con mi padre.
A las preguntas de mi madre contesté muy brevemente y mintiendo. ¡Sí! ¡Mentí! Porqué si le llegara a contar la historia actual de mi madre en aquellos momentos, terminábamos los dos llorando… ¿Los dos?, ¿o tal vez yo sola? Porqué al llegar a mi padre y darle la respuesta: - falleció -,
A su pregunta de si tenía hermanos/as tampoco le fui franca, porqué mi respuesta fue que no, y la realidad es que tengo una hermanastra por parte de padre la cual no conocí hasta los 14 años.
¿Creen que si me presento en una entrevista con este currículum familiar, la empresa va a encontrarme capacitada? ¿Va a reconocerme emocionalmente estable? ¿Va a calificarme como “apta”?
Francamente, deberíamos de cambiar la visión que tenemos de lo que es una familia, y en vez de preguntar por la familia biológica, preguntar por la familia verdadera, la que creas tu durante los años, aquella formada por tus amigos y amigas, por tu pareja, por tus hijos/as y por aquellos miembros de la familia raíz que decidiste mantener en tu nueva familia.
Aunque también creo, que las entrevistas deberían realizarse al revés, porqué bien que los empresarios quieren conocer a las personas que trabajan para ellos, pero, ¿que hay de lo que sabemos nosotros de nuestros jefes? ¿Sorpresa sorpresa? Así va el mundo laboral... y el que no lo es...
No hay comentarios:
Publicar un comentario