A veces creo que el alba se burla
de esas noches antagónicas
y de unas sábanas burdas y bastas
que ensucian el nombre de la palabra.
Mientras, un rosario adormitado
cruzan tus manos en sus dedos
depositando, tal vez, falsas esperanzas,
flacas promesas y silenciosas venganzas.
De mundos banales me hablabas,
de calles limpias, alardeabas.
De gente cuerda,
o más loca que la que tú mismo amabas.
A veces se burla el anochecer.
Hoy el sol ni tan siquiera ha podido morir en tus pies.
Hoy el mar, ni tan siquiera es de plata,
igual que tus ojos, igual que tu mirada.
Igual que el esmeralda dibujando tu alma.