Be Yourself

(No pierdas ningun sueño esta noche. Estoy seguro que todo terminará de la mejor manera, aún cuando te toque perder. - Be Yourself to Audioslave -)

jueves, 18 de octubre de 2012

*- La Gigante Verde



Quisiera ser gigante.
Verde tal vez, cual color me diera la esperanza
de no sentirme tan pequeña y minúscula
tan insignificante y diferente
tan nada entre tanto.

Quisiera ser gigante para pisar bien fuerte,
para que cada paso que diera
pudiera distinguirme de entre la gente
y no vacilara, cuando quisiera caminar
por miedo a no poder pasar,
por miedo a que mis pies fueran tan pequeños
que en vez de andar, se quedaran quietos
mientras millones de zapatos pasaran por encima
y mientras millones de hilos los movieran
hacia donde ellos quisieran.

Quisiera ser gigante
para no sentir miedo
cuando avanzo, cuando me caigo
y me pongo en pie.
Cuando lucho, contra un poder más fuerte,
cuando vivo a contra corriente
y se me llevan, como pluma,
como las hojas en el otoño se dejan llevar
por el centrifugado inocuo que el viento otoñal
ingrávido, las hace volar.

Porqué, ¿sabéis una cosa?
las hojas de los árboles no vuelan,
pero tienen poderes, como los gigantes,
o como las brujas, pues a veces también quiero ser bruja.
 
Y coger mi escoba, y volar bien alto,
y crear hechizos contra los malvados.
Y esconderme en mi gorro (hacerme invisible)
cuando me tiemblan las manos,
cuando mis ojos se cierran, por miedo a ser observados.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

* No apto para no cuerdos ....


La muerte de un conejo al que se le terminaron las pilas Duracel.

Avanza una pata, la mira, contemplando las pezuñas que le ayudan a mantenerse a flote en la velocidad de la noche.

Se lame las heridas. Se ausenta de la manada.

Muere.

Luego aparece un lobo hambriento. Ha huido de su trono. La luna le quedaba demasiado grande y a cada aullido él se cegaba, quedándose sin voz, quedándose sin visión nocturna. Solo ansiaba un conejo.

Pero llegó el humano, y con él trajo más pilas, aunque no Duracel, creyó que todo lo marchitado podía revivirse gracias a la ficción.

No sé.

Luego el conejo corrió, aunque no hacia su madriguera.

Y el lobo encontró a una loba. Y comió conejo, también con pilas Duracel.

viernes, 24 de febrero de 2012

* Huída

A contracorriente.

Superfluos pensamientos, ingrávidos, más bien

destiñendo esta telaraña, que cavita en mis adentros.

Pero el desnudo no llega, ni el más melancólico suplicio

de una verdad incondicional,

de una cadena ya no perpetua

y unas llaves afines a mi libertad.

Y enfrente el espejo, buscando mi mirada

cómplice de mi vida, se esconde

abrumada por tanta felicidad

corrompe el tiempo al unísono del universo. – Mi mirada –

Lo siento

redimiendo mi cuerpo piso más fuerte que nunca

tal vez corra, tal vez mis pies no sepan bailar esta danza

pero carezco de entendimientos, más que los sentimientos

liberándose por cada poro de mi cuerpo.

Soy libre, me he liberado, en cuanto al tiempo que os debí

ahora tan solo puedo ofrecérmelo a mí.

Consta de un miedo atroz

esta extraña declaración de sentimientos hacia mi cuerpo

hacia una mente visceral, que discierne entre lo iluso

y lo real.

Créeme que un equívoco en las decisiones

pueden destruir mundos, y crear universos.

No estoy triste. Tal vez nostálgica. Tal vez melancólica.

Tal vez suspiro por su cuerpo temblando bajo mis senos,

tal vez anhelo ése espíritu libre, que al fin y al cabo, me liberó.

Pero no le debo nada. No le debo nada a él.

Estoy borracha

y qué más da

prefiero la melancólica sensación del efímero despertar

que la embriaguez perpetua por falta de sinceridad.

Cúspide de los pájaros que alzan el vuelo

en fértiles campos de desasosiego

en cunas de civilizaciones prohibidas, dormidas

en el letargo de la senda que perdió el camino

de la señal que se extravió por donde vino

del vino que bebió cuando todavía permanecía dormido.

Me cansan las repentinas mudanzas

que no son más que huídas fugaces

y escapadas a tientas forzadas.

Estoy cansada, de subirme al tejado,

de empezar la casa por las ventana,

de cerrar una puerta tras otra

de sentir que no pertenezco a nada.

Estoy desilusionada

cuando veo que cientos de cajas

representan mis hazañas,

mi pasado, mi presente,

y quién sabe si tal vez, mi vagancia.

Me cansa oír hablar en un lenguaje

que no encaja en mis bagajes.

Y desespero intentando comprender

qué demonios sucede con mis pies

cuando ya no caminan más

cuando solo hacen que retroceder.

Estoy cansada

de nadar a contracorriente

en este mar de grandes peces

de tiburones en pieles de cordero

de corderos en pieles de lobos,

de políticos narcisistas

de vicios a la deriva

de ideas nacionalistas

de pensamientos sensacionalistas

de prensa amarilla, rosa, lila

que más da

si todas se abastecen

de aquellos que no saben ni hablar.

Estoy cansada de buscar la paz

entre tanta guerra

de soñar con un mundo mejor

y despertarme en plena trinchera.