Me siento cansada – quizás sea la astenia primaveral – , y enferma … tal vez de amor, tal vez de desamor, tal vez de desaprensión, tal vez de indignación, tal vez de incertidumbre.
¡¡ ¿Qué se yo?!!
Solo quiero desinterés, porqué el interés a veces me abruma.
Y también desaprender, porqué, ¡¡son tantas las cosas innecesarias que se!!
Y, ¿¡Qué se yo!?
Si solo soy una liliputiense en medio de millones de habitantes en un mundo insignificante.
Yo no causo un “efecto mariposa”. No soy capaz de mover un dedo y hacer que en el otro extremo del mundo algo o alguien se mueva encadenadamente como la ficha de un dominó lo hace al ser empujada por otra.
Mi mente está cansada, tal vez dormida, tal vez marchitada, porqué el sentido de las cosas se figura ante una negación inevitable de sentir e imposible de tratar.
Porqué me quedo a expensas de que el mundo sacuda mi cabeza y despierte en el centro de un epicentro de energía encubierta de vitalidad, firmeza, endereza y conocimiento.
Porqué las labores que ejerzo me absorben hasta el último hilo que viste mi alma.
Y me quedo desnuda de pensamientos, y me quedo embriagada de recelos. Por la hermosura de las cosas que no puedo comprender, que no puedo alardear de que sean promesas mías.
La sensación ingrávida ha dejado de formar parte de mi ser, y una pesante carga se arrastra bajo mis pies.
La energía fluyó tal vez hacia el edén, y me abandonó por falta de sensatez.
La cordura proyectó la falta de valor, y me quedo con la locura vehemente que salva mi mente de una muerte fría y sin calor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario