Be Yourself

(No pierdas ningun sueño esta noche. Estoy seguro que todo terminará de la mejor manera, aún cuando te toque perder. - Be Yourself to Audioslave -)

jueves, 25 de septiembre de 2008

* psico-frikis

Nos reencontramos independientes, individuales, egoístas y autónomas.
Nos reencontramos después de años vividos a ciegas de lo que fueron nuestras vidas.
Nos reencontramos, como si fuera ayer cuando llorábamos nuestras penas por cada esquina. Cuando susurrábamos al viento que la tristeza nos carcomía, porqué los idilios de para entonces, nos robaban nuestro día a día.
Nos reencontramos, pero: no, no somos desconocidas.
Y los años nos convierten en magas, en sabias, en profanas, en vagabundas incomprendidas que buscan la verdad atrapada entre tantas telas de arañas.
Y la realidad nos acerca a la incomprensión, a la búsqueda de una autenticidad tan castigada hoy en día por la sociedad.
Y nos quejamos de aquellos que llamamos locos, de aquellos que no albergan una razón por encima de su ilusión. De aquellos que profanan como vocación la irracionalidad de dañarnos y encerrarnos en un cajón. Y, cuando nos revelamos contra ellos, entonces, es entonces, cuando parecemos nosotras las locas.
Es cáustico. La erosión que se teje en nuestras pieles. Mordaces, tantas palabras envenenadas, tantos gestos injustificados e inocentes a su vez, que terminan por crearnos a su antojo, y en su profunda estupidez.
Y terminamos en el mismo epicentro de dónde todas las cosas se demostraron por el sentido común. El sentido común que engloba tantas controversias como pueden ser: los sentimientos, la cordura, la razón, la irracionalidad, el consciente, el subconsciente, los pensamientos, las emociones... todos van al mismo saco: la psicología.
Es generosa la visión de contemplar como el humano lucha por su individualidad, lucha por deshacer todo aquello que su propio núcleo familiar construyó por él, lucha por no cometer los mismos errores que le hicieron errar en su camino.
El monstruo de debajo la cama, cierto día se incorporó a nuestro cuerpo, y no nos abandonó. Pero la experiencia nos ayudó a reconocerlo entre el recelo de querer liberarse de éste, y así pudimos regresar a la madre de toda conducta humana: la psicología.
Y nos reencontramos. No somos desconocidas. Sí nos abandonamos a nuestro mutuo acuerdo, para encontrarnos de nuevo, desconocidas que se conocen por lo que fueron. Desconocidas por lo que andan en este camino incierto, el cual quieren labrar con sus manos, sin miedos, con plenos deseos de deshacerse de sus miedos. Con pleno deseo de saber, que de sus vidas son dueñas, y que ningún factor ajeno puede destruir sus sueños.
El silencio ha perdurado demasiado tiempo entre los truenos. La tormenta no dejó más que amargos recuerdos, pero, como ya sabemos, la tormenta lleva de regreso al sol, a una luz que brilla intensa y resplandeciente, para alumbrarnos de buenos deseos.
La psicología nos llena de esperanza. La esperanza de saber que en la cordura de la locura reside el pensamiento correcto.

martes, 2 de septiembre de 2008

* Pura Vida ...

Quedaban aun 6 horas por delante, las cuales llenaríamos de notas musicales que nos hicieran bailar al son de la música como si fuera nuestra despedida del verano.

Frente al mar, sintiendo que ese momento iba a permanecer para siempre grabado en mi memoria como un recuerdo especial rebosante de tranquilidad y paz.

Al ritmo del reggae, contoneándose la cerveza en nuestras manos. Llenando el estómago de comida basura, pero que en esos instantes, se podía parecer al mejor manjar que uno haya probado. No es necesaria la realidad para salir del convencionalismo de la utopía.

La cámara de fotos se encargaba de inmortalizar dos rostros ensimismados y, como si les hubieran dibujado una gran sonrisa eterna, rebosantes de alegría y una iluminación que solo el bienestar puede darte.

La noche era joven, y nos hacía partícipes de ésta. Brindándonos su juventud, transmitiéndonos su energía para luego canalizarla y devolvérsela a la noche.

El sol se había puesto ya, y nuestros cuerpos bailaban al son de una música que tanto podía transmitirte una sensación de trance, como darte el ritmo incondicional para no cesar de mover los pies.

Y yo me di cuenta, en esos momentos, de cómo mi mente podía vivir su historia, y mi cuerpo otra a la misma vez.

Me di cuenta del poco poder que tenía para convencer a mi cuerpo que mi mente podía dominarle.

Pero los ji jis, y los ja jas, eran la cura perfecta para un cuerpo fatigado por el cansancio.

La claridad de los pensamientos que transcurrían en boca de dos enamoradas de la vida.

La claridad de la visión de ésta misma, quien parece ser que durante tiempo se negó a darnos nuestro regalo más preciado, y ahora por fin lo recuperamos: La convicción en uno mismo.

Y las 6 horas transcurrieron lentamente. Mirar el reloj era desafiar al tiempo. La sensación de llevar días envuelta en ese espacio cálido y como en un estado ingrávido no daba crédito al pasar tan pausado de los minutos, de los segundos. Del tiempo en sí.

Y de esta forma, entre ji jis, ja jas, manjares para recomponer la energía gastada, bebidas para saciar nuestras sedes, y bailes rituales rindiendo una ceremonia a nuestras almas exploradoras, le dimos la despedida al verano, y con ella, también le dimos la espalda a ese pasado incierto que días antes vulneraba nuestra individualidad y nuestra razón de ser para de este modo, dar la bienvenida a nuestras vidas.