Be Yourself

(No pierdas ningun sueño esta noche. Estoy seguro que todo terminará de la mejor manera, aún cuando te toque perder. - Be Yourself to Audioslave -)

martes, 5 de octubre de 2010

* Mudanzas

Sonrisas rotas duermen en el suelo.
Los árboles de hoja caduca
las dibujan por los senderos
nostálgicos, cubiertos de duelo.

No puedo decir que las calles
me abrazan con tus recuerdos.
Hace mucho que ando deambulando
con mis pies vagos y peso ligero.

Caminando por ciudades desconocidas,
persiguiendo el vuelo de los pájaros.
La libertad me la trae el otoño,
mudando mi piel, marchitando el verano.

Mudando de hogar, mudando de vida,
tal vez para no recordar
que en el frío invierno,
tu borroso recuerdo volverá.

* Alias: ansiedad

Hoy despierto ebria,
aunque no de alcohol,
pero sí de sueños borrosos
manchados de incomprensión.

Hoy amanezco sola,
perdida entre las sábanas,
acolchada por una almohada
que suplica un respiro.

Y sumergida por esta embriaguez
con un desayuno pesado
sin sabor, sin apetito, sin un porqué,
reanudo mi marcha, me pongo en pie.

Sin rumbo. Mis dedos teclean.
Mi mente ni tan siquiera piensa.
Los días transcurren, malditos de esta presión,
de esta burbuja, de esta paranoia.

De este delirio, que me ha llevado aquí.
De esta incerteza a la que le he dado vida
robándome la mía, olvidando lo que era,
y reprimiendo mis sentidos, anulándome a mí.

Y lo que más desean mis ojos,
que por ahora se cierran,
que por ahora se ciegan
con una venda en mi rostro.

Y lo que más desean,
ellos, que no ven ni pelean,
que no vuelan ni sueñan.
Ellos, que tan solo quieren vivir.

Ni los sentimientos resbalan por mis mejillas,
ni una lágrima se asoma estos días
por mi alma llena de heridas.
No se cierran, no se curan, tan solo permanecen vivas.

Hoy despierto ebria.
Igual que ayer.
Igual que esas madrugadas
en las que perdí la fe.

martes, 21 de septiembre de 2010

* ViDa

He traspapelado mis sueños,

olvidado las palabras,

perdido los motivos,

cargado en las espaldas,

tropezado con mis pasos,

reubicado mis sentidos,

palpitado por extraños,

divagado en suspiros,

enterrado añoranzas,

revivido mis hazañas,

reencontrado a mi alma,

suplicado sin esperanza,

reído mientras lloraba,

llorado mientras reía,

amado con el corazón en la mano,

enamorado sin hacerme daño,

vivido sin vivirlo,

marchitado sin saberlo,

y nacido de entre las cenizas

que volaron hacia mi destino.

* Mi, Me, Contigo

Sumergida en el vaivén de las gotas de lluvia,
torpe, en una ciudad desenfocada,
entre casas que se extienden a través de mi sombra,
y árboles que gritan en silencio
la melodía que les acerca al cielo.

Y permanezco, exhausta, sentada en tu jardín.
Jugando con los dedos de mis manos,
enredándolos en mis pensamientos,
en el latir borracho de mi corazón,
sellando mis labios, acolchando mi rostro.

Y pasa la noche tránsfuga, dueña de mis deseos.
Siguiendo unos pasos irrevocables,
siguiendo el río de agua translúcida
en la penumbra, en la opaca luz
que emerge de un cálido hogar, que son tus brazos.

Pero se cierne tal oscuridad sobre el amanecer
que mis ojos dibujan un sol efímero
por tal de no abrirse y encontrarse solos.
Por tal de no sentir la melancolía en horas tardías,
en horas soñadas, tal vez, de vidas pasadas.

Y me enredo entre las sábanas, frías, por la mañana.
Frías, en la ausencia de mi alma.
Convirtiéndose en un viaje de atropellos,
donde ni resto despierta, ni donde duermo.
Tan solo mi cuerpo figura una presencia, o un vago recuerdo.

Y cada gota de lluvia que acaricia estas aceras
son la esencia de mi mente, de mi alma y de mi tupido velo.
Cada pensamiento que sacude mis maneras,
cada rincón solitario alejado de mis entrañas,
cada sonrisa esbozada a destiempo...

... Mi, Me, Contigo ...

martes, 10 de agosto de 2010

* Redimiendo

¿Quién perturba los mares calmados?
Donde se posa la paz en un vaivén de infranqueables silencios.

¿Quién deslumbra en el atardecer?
Donde unas mejillas se sonrojan y confunden tras el cielo enrojecido.

Todos los momentos tangibles que han pasado por mis manos,
que he rozado con mis dedos, que he pisado con mis pies,
que he sentido a través de mi cuerpo,
que he vivido como si fuera yo.

Todas las noches colmadas de deseos furtivos,
invitándome a desnudarme, serena y apacible
tenue y embriagada.

Despierto en ocasiones a mitad de la madrugada,
sin voz ni aliento, sin conciencia dentro de mi inconsciencia.
Despierto sumergida en sueños que velan por mi miedo,
que acarician mi impunidad, y la sacrifican por tormentos.

La luz del día me deslumbra,
soy vampira, y mi refugio en mi propia coraza.
Soy vampira, y el sol atrevido,
redimiendo mi valor, quema mi amor.

¿Quién me retiró el velo dejando mi rostro al descubierto?
Donde los rasgos tienen su lenguaje, de aspecto vagabundo.

¿Quién me ofreció el cielo?
Donde conviven los sueños que destierran al infierno.




domingo, 1 de agosto de 2010

* Cien Mil Kilómetros

Han pasado días, semanas, meses y largas noches.
Todo tiene que permanecer en la misma vía y en el mismo sentido que la vida.
Transcurre el universo, así como los pensamientos,
así como se desencadenan los sentimientos,
aquellos que marchitan y otros que nacen en algún que otro recoveco de mi cuerpo.

Con el cuenta kilómetros a cero, recorriendo calles mojadas,
llenas de deseos que trasnochan moribundos esperando a ser cumplidos.

El recelo, aturdido de tanta lucha, se retira platónicamente.
Como un caballero. Ahora retumban sus gemidos en el desdén de la imprudencia.

Hace mucho que escribo sin sentido.
Y no es más el sentido figurado lo que carece de verdad,
si no la realidad de estos escritos que se desfiguran por mi voz acallar.

Y poco a poco, desvelaré mi mundo.

viernes, 12 de febrero de 2010

* Imprecisión

Me está desgarrando el alma - hasta las entrañas -
hasta el más leve pensamiento que palpita embriagado de nostalgia.
Hasta el delirio más casto, se vuelve impreciso y doloroso
y en su indiferencia de partir, arremete contra mí.
Imprecisas las circunstancias, como impreciso el tiempo de duelo.
Te vas. Me fui. Partí y nos dimos la espalda sin mirar hacia atrás.
Te vas, o te fuiste y ni tan solo lo vi.
Pero en mi incredulidad, no supe comprender que todavía seguías aquí.
Escondido en esas profundidades de mi ser,
en todas las formas en las que me mostraba,
en cada palabra que pronunciaba y cada sueño que al amanecer me visitaba.
En cada suspiro que mi boca anhelaba. En cada rincón de mi mente ensimismada.
En cada latido de mi corazón, que palpitaba sin cesar,
buscando ... buscando ... buscándote ...
Y ahora que el reloj me cede el tiempo, y el espacio: el vacío suficiente.
Ahora que emprendo un viaje a través de los recuerdos (ahora que sé de qué viven).
Ahora, sintiendo que me faltan fuerzas, desnudo el luto, desnudo el pasado
y sacudo mi interior cediendo a mi nueva forma,
cediendo un nuevo lugar a éste presente que lucha por vivir.
Sin ti.