Me está desgarrando el alma - hasta las entrañas -
hasta el más leve pensamiento que palpita embriagado de nostalgia.
Hasta el delirio más casto, se vuelve impreciso y doloroso
y en su indiferencia de partir, arremete contra mí.
Imprecisas las circunstancias, como impreciso el tiempo de duelo.
Te vas. Me fui. Partí y nos dimos la espalda sin mirar hacia atrás.
Te vas, o te fuiste y ni tan solo lo vi.
Pero en mi incredulidad, no supe comprender que todavía seguías aquí.
Escondido en esas profundidades de mi ser,
en todas las formas en las que me mostraba,
en cada palabra que pronunciaba y cada sueño que al amanecer me visitaba.
En cada suspiro que mi boca anhelaba. En cada rincón de mi mente ensimismada.
En cada latido de mi corazón, que palpitaba sin cesar,
buscando ... buscando ... buscándote ...
Y ahora que el reloj me cede el tiempo, y el espacio: el vacío suficiente.
Ahora que emprendo un viaje a través de los recuerdos (ahora que sé de qué viven).
Ahora, sintiendo que me faltan fuerzas, desnudo el luto, desnudo el pasado
y sacudo mi interior cediendo a mi nueva forma,
cediendo un nuevo lugar a éste presente que lucha por vivir.
Sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario