Han pasado días, semanas, meses y largas noches.
Todo tiene que permanecer en la misma vía y en el mismo sentido que la vida.
Transcurre el universo, así como los pensamientos,
así como se desencadenan los sentimientos,
aquellos que marchitan y otros que nacen en algún que otro recoveco de mi cuerpo.
Con el cuenta kilómetros a cero, recorriendo calles mojadas,
llenas de deseos que trasnochan moribundos esperando a ser cumplidos.
El recelo, aturdido de tanta lucha, se retira platónicamente.
Como un caballero. Ahora retumban sus gemidos en el desdén de la imprudencia.
Hace mucho que escribo sin sentido.
Y no es más el sentido figurado lo que carece de verdad,
si no la realidad de estos escritos que se desfiguran por mi voz acallar.
Y poco a poco, desvelaré mi mundo.
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