Intento arañar esta superficie superflua,
de barreras que transgreden mi intimidad,
de muros que me arrebatan mi propia libertad.
Y tantas cadenas que yo misma he atado
a lo largo de mi cuerpo, arraigadas a mi corazón.
Intento caminar hacia arriba, aun sabiendo que el viento
sopla con toda su fuerza en mi contra.
Tantos tornados de pensamientos envenenados,
de sentimientos heridos devastando mi caminar.
Sí, me he saboteado a mí misma.
He saboteado realidades que se cruzaban y confundían
por el vaivén de esos días ácidos y tránsfugos.
Riéndome como una loca difusa en esas noches
en las que mis sueños convertían el descansar en un infinito trasnochar.
Crecí en esos días, como en un cuento hechizado
por mis propias manos malévolas,
Y me convertí en piedra, en iceberg, en hielo, en nada.
Porqué no fui nada.
Una semilla que olvidé regar,
una flor, que dejé marchitar,
un sol que dejó de brillar porqué en mis ojos
tan solo nubes negras, se alzaban al mirar.
Ahora intento nadar de nuevo hacia la superficie.
tras arrebatarme la tormenta ese hálito de nostalgia,
se durmió el duelo que yacía en mis adentros.
Y caí en la cuenta, tras caer en el vacío,
de que tan solo yo tenía la llave, que podía liberarme.
1 comentario:
a veces es bueno llegar al fondo
así puedes darte impulso...
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