Be Yourself

(No pierdas ningun sueño esta noche. Estoy seguro que todo terminará de la mejor manera, aún cuando te toque perder. - Be Yourself to Audioslave -)

sábado, 12 de julio de 2008

*El ex fumador activo

Cuando uno deja de fumar por empatizar consigo mismo, su universo se revoluciona.

Desde el primer cigarro que obstinadamente y refunfuñando no se fuma, hasta el primero que se fuma después de haber dejado de fumar con una carga de culpabilidad sumamente derrotadora.


Dejar de fumar, es una de las máximas expresiones de auto-estima.

Es el ritual de depuración, mental y física.

Es una parte del reencuentro hacia ti mismo.

Es, a su vez, una nostalgia terriblemente angustiosa.


Es una guerra contra la sociedad fumadora, contra tu pasado más cercano en el que tú habitabas en ese clan.


Es una victoria que ganas cuando te encuentras rodeada de humos y malos olores.


Es una victoria que ganas al decir no, cuando te ofrecen un cigarro.


Es una victoria cuando ves que por fin, has derrotado al orangután (porqué mono se queda corto)...


Cuando uno deja de fumar por empatizar consigo mismo, lucha contra sí mismo día a día.

Quiere ser impecable, y a lo largo de su vida va erradicando esas malas costumbres que en su día adquirió.

La adquisición de estas, tal vez únicamente fueron parte de un aprendizaje. Y luego llega la hora de desaprender...


Que difícil desaprender la única forma de vivir con la que sabes sobrevivir ...

Que difícil despojarse uno de sus hábitos, despojarse de un compañero tan fiel como pudo ser el tabaco...

Que difícil reencontrarse con uno mismo y quererse por encima de todo...


Cuando uno deja de fumar, sufre incesablemente pensando el día en que puede que vuelva a fumar. Porque, cuando uno deja de fumar, lo hace físicamente, pero nunca deja de ser fumador psíquicamente.

Y cuando llega el día, que un ex fumador, se fuma un cigarro, y al día siguiente otro, y al rato otro... es entonces cuando pierde el norte en su vida y se da cuenta de la suma estupidez humana. Porque, es muy difícil vivir sin agredirnos si esta fue la forma en la que nos auto-educamos.

Y es entonces, cuando uno vuelve a fumar, cuando se da cuenta de lo insensato que es consigo mismo.

Y de lo engañado que vive su vida.


Porque nosotros, somos los primeros en engañarnos. Somos los primeros infieles a nosotros mismos.

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